FOTO EL GRÁFICO. El ganador Al Unser y el argentino Carlos Pairetti en los boxes del autódromo de Rafaela.
La historia comenzó a escribirse mucho tiempo antes de aquel memorable 28 de febrero de 1971. Atlético de Rafaela nació el 13 de enero de 1907 como un Club de fútbol, el deporte más popular en este rincón del mundo. La práctica de esa actividad fue la más relevante de la entidad hasta que en 1919 organizó la primera competencia automovilística por caminos rurales de una extensa región.
Por entonces se venían realizando en los Estados Unidos las 500 Millas de Indianapolis en un trazado cerrado de cuatro kilómetros sobre una superficie de ladrillos. Los participantes debían completar nada menos que 804 kilómetros, una distancia tremendamente exigente para hombres y máquinas .Esa prueba, que tuvo su primera cita en 1911, adquirió rápidamente una gran trascendencia internacional.

FOTO ARCHIVO. Hombres y máquinas en la recta principal con el fondo de tribunas colmadas.
Los visionarios dirigentes atletiquenses no dudaron en recoger el guante y hacerle frente al desafío de replicar un evento de similares características en Rafaela. Fue así como en 1926 se desarrollaron las primeras 500 Millas Argentinas en un circuito de tierra diagramado al oeste de la zona urbana de Rafaela.
Esa prueba fue a lo largo de medio siglo, una de las dos más importante del calendario nacional, junto al Gran Premio de Turismo Carretera. Justamente, el TC llegó a esta ciudad en 1941 para disputar las 12 Horas; después se corrió en un escenario urbano en 1947 y "el sueño de locos" de los dirigentes se hizo realidad con las 300 Indy, en el óvalo pavimentado de poco más de 4.600 metros.

FOTO ARCHIVO. Perfil del Colt Ford turbo que ganó la competencia del 28 de febrero de 1971.
Las gestiones se iniciaron en el '70, cuando el doctor Virgilio Marques, comisionado por la entidad rafaelina, viajó al país del Norte. Inspeccionó todos los rincones del Indianapolis Motor Speedway, para elaborar a su regreso un análisis de factibilidad, apuntando a una eventual visita de la Fórmula Championship (actual IndyCar) al circuito más veloz de Sudamérica.
Eduardo Ricotti, presidente de Atlético, se rodeó de dirigentes pujantes -hombres y mujeres- para avanzar en las complejas negociaciones. Henry Banks fue el interlocutor designado por el USAC, ente fiscalizador de la especialidad, que en su visita inicial a esta ciudad, planteó una serie de exigencias en materia de seguridad y logística para que se pueda realizar el evento más importante en la historia del deporte rafaelino. Se ejecutaron obras literalmente faraónicas con una celeridad asombrosa. Se definió el tema de los vuelos, no sin antes cambiar de empresa para que finalmente salga al rescate Aerolíneas Argentinas.

FOTO ARCHIVO. Eduardo Ricotti en la entrega de la copa a Al Unser, junto a su madre Mary.
La confirmación de la fecha, que otorgaría puntaje, terminó convocando a los mejores pilotos, a los que se sumaria, como único representante argentino, Carlos Pairetti. La carrera, que tuvo una asistencia superior a las 40.000 personas, fue ganada por Al Unser, con un Colt Ford turbo, luego de haber dominado las dos series. Hoy, en un nuevo aniversario de aquella epopeya, queremos rescatarla para que se mantenga viva en la memoria colectiva.
300 Indy de Rafaela (104 vueltas): 1° Al Unser (Colt Ford), a un promedio de 169,913 Km/h; 2° Lloyd Ruby (Mongoose Ford) ; 3° Joe Leonardo (Colt Ford); 4° Roger McCluskey (King Offenhauser); 5° Swede Savage (Eagle Drake); 6° Gary Bettenhausen (Gerhardt Offenhauser); 7° Cale Yarborough (Mongosse Ford); 8° Dick Simon (Lola Ford) y 9° Carlos Pairetti (Vofstedt Ford).