FOTO WEB. Tom Cruise y Robert Duvall en una escena del recordado filme estadounidense Días de Trueno.
La muerte de Robert Duvall a los 95 años conmovió a Hollywood y al mundo del cine, pero fue el mensaje de su esposa argentina, Luciana Pedraza, el que terminó de emocionar a sus seguidores. La artista confirmó la noticia a través de las redes sociales con una despedida cargada de amor y gratitud.
“Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo”, escribió. En su publicación, dejó bien en claro que detrás del actor consagrado había un hombre profundamente querido en la intimidad.
Robert Duvall fue reconocido por sus actuaciones en las distintas sagas de “El Padrino”, una de las películas más reconocidas en la historia de la cinematografía, pero también fue protagonista de “Días de Trueno”, un recordado filme de competencias automovilísticas.
Es una película estadounidense de 1990, dirigida por Tony Scott y protagonizada por Tom Cruise, Nicole Kidman, Robert Duvall, Randy Quaid y Cary Elwes.

FOTO WEB. El actor junto a su esposa argentina Luciana Pedraza en los Golden Globe Awards.
Cole Trickle (Tom Cruise), un joven piloto de carreras novato, se convierte en el favorito por el público de la NASCAR por sus reiteradas victorias, guiado por su instructor y su gran amigo Harry Hogge (Robert Duvall). Hasta que tiene un accidente serio contra un rival, Rowdy Burns (Michael Rooker), que le deja casi en coma. Sin embargo, sin dificultades vuelve a las pistas, pero perdiendo la confianza en sí mismo, lo que le dificulta tratar de posicionarse entre los demás pilotos.
Durante su estancia en el hospital, conoce a la doctora Claire Lewicki (Nicole Kidman), de quien se enamora, aunque en un principio la confundió con una chica sexy vestida de policía con la que sus compañeros de equipo le hicieron una broma simulando que eran detenidos por transportar alcohol ilegalmente.
Durante las carreras, antes del accidente serio que casi le cuesta la vida, lidia con Rowdy Burns, un rival al que en un principio considera su peor enemigo. Pero durante el transcurso de la historia se convierte en un amigo por conveniencia. Debido a que él no se ha recuperado totalmente del accidente, le pide manejar su coche de carrera, obligándolo a acabar en los primeros tres puestos, de lo contrario Rowdy perderá el coche así como su patrocinador. Cole, convencido de que podrá lograrlo, acepta el pedido de su rival, aunque él en el fondo no lo hace por Rowdy, sino por su ganas de volver a correr y sacarse de una vez por todas el miedo por la velocidad, objetivo que finalmente consigue.