FOTO PRENSA RED BULL. Hannah Schmitz, ingeniera en estrategia de Red Bull, fue clave en el triunfo de Verstappen.
Max Verstappen gana de todas las formas posibles. Da igual que salga primero, segundo, quinto o incluso décimo, porque remonta hasta conseguir victoria tras victoria, como el domingo pasado en el Gran Premio de Hungría.
Este triunfo, el número 28 en su trayectoria, tiene un nombre propio: el de Hannah Schmitz, estratega de Red Bull. Trabaja en la estructura desde 2009, cuando se unió al equipo austriaco como aprendiz. Ahora se desempeña como ingeniera de estrategia y ha sido partícipe de otras grandes victorias como la de Max en Brasil 2019 o la de Pérez en Mónaco esta misma temporada.
El neerlandés se vio favorecido por una muy buena estrategia que le hizo evitar el uso del neumático más duro, que tenía muchos problemas para entrar en la ventana correcta de funcionamiento por las bajas temperaturas en el circuito de Hungaroring.
Por ello, desde el muro de boxes de Red Bull decidieron modificar el plan que querían seguir y lo evitaron a toda costa. A diferencia de Ferrari que lo utilizó con Charles Leclerc y lo penalizó arrastrándolo hasta la sexta posición con una parada más que el resto.
Verstappen afirmó que “para ganar hay que escuchar a los ingenieros además de la intuición del propio piloto, y que en este caso acertaron de pleno”.
Un papel se destacó claramente por encima de todos, el de Hannah Schmitz, la directora de estrategia del equipo austríaco. "No puedes permitirte muchos errores. Es muy difícil tomar siempre la decisión acertada, pero creo que tenemos muy buenos chicos y chicas en la escudería. Pienso que Hannah Schmitz, estuvo muy tranquila, es muy buena", argumentó el vigente campeón del mundo de Fórmula 1.